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La mañana del Viernes Santo de 1978 todo estaba listo para la partida. El 24 de marzo, de asueto por la fiesta religiosa, era el día perfecto para que la familia saliera a relajarse y tomar unas cuantas horas de sol en la playa. Pero una visita, quizá no tan sorpresiva, cambió los planes por completo. Fui el primero de cuatro hermanos, aunque no todos del mismo matrimonio.

Estudié toda mi escolaridad en un colegio católico, el Colegio Don Bosco. Desde pequeño fui muy amante de lo espiritual, de las letras y de la ciencia.

A los 12 años empecé a estudiar guitarra para ponerle música a las letras que escribí para una joven enamorada. ¡Cuánto le agradezco a esa niña, aunque no prosperara nuestro romance infantil!

Justo cuando me gradué de bachiller, a los 18 años, decidí entrar al seminario para hacerme sacerdote, un pensamiento que había estado conmigo desde muchos años atrás. Así lo hice y empecé una experiencia con los padres Misioneros Claretianos. Allí profundicé mi relación con Dios, aprendí a trabajar de cerca con la gente, a organizar eventos, a vivir con poco, a dar consejos y también a escucharlos. Tres años después, en 1999, finalmente me di cuenta de que estaba llamado para algo diferente, aunque para mí aquellos fueron los años más hermosos y provechosos que hasta ahora he vivido.

Al salir, a la par con mi último año de filosofía, la carrera que estudié en el seminario, me lancé a estudiar comunicación social. Casi de inmediato, con el sabor de la vida religiosa aún en los labios, fundé junto a un grupo pequeño de amigos que se engrosaría más tarde, una organización destinada a llevar el mensaje de Jesucristo a través de los medios de comunicación de masas. Su nombre es VivalaFe.com (hoy a punto de relanzarse). Tres semestres más y ya estaba trabajando para uno de los proyectos periodísticos más interesantes del momento: un periódico viejo y joven a la vez, con una historia de 50 años, pero que justo empezaba a cambiar de piel con una reestructuración y reingeniería que prometía mucho. El proyecto me entusiasmó. Fueron varias amanecidas antes y después del relanzamiento de aquel 10 de octubre de 2000. Allí he tenido la oportunidad de ejercitarme prácticamente en todas las áreas del periodismo: entretenimiento, sociedad, política municipal y nacional, internacionales, salud, educación, medio ambiente y tecnología, esta última donde más me he especializado. Allí sigo hasta hoy.

 

 

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